martes, 10 de octubre de 2017

Roby por Paulo K. M.

*Comparta siempre y cuando mencionen al autor del texto.

Mientras pensaba en mi propia depresión, encontré un video sobre Charles Bukowski. Un video sobre alguien que no conoció los entramados nudosos de los largos cables virtuales que enlazan las palabras de las nuevas y más obsoletas personas de un tiempo actual. En la grabación, Bukowski habla de su naturaleza antipática, de su gran deseo de no pertenecer a una sociedad marcada por la depresión de ser una marioneta vacía, a una comunidad de humanos cuya salud mental progresivamente y sin interrupciones se degenera.

Decir feliz cumpleaños o feliz navidad, tener una vida de 8 a 5, era una forma de esclavitud, una manera de dejar de ser, un proceso para convertirse en un engranaje, colocado de manera precisa, siguiendo el ritmo definido por la longitud de su radio.

Bukowski comenta que preferiría suicidarse antes que aceptar la mecanización, los horarios y esa manera estúpida de tener que sonreír a las personas, siendo que todas ellas eran, por decirlo sinceramente, una conglomerado de carne y huesos pudriéndose al sol. Sin embargo, Bukowski tuvo la suerte de vivir de ellos, de aquellos que tienen una vida de 8 a 5, que toman sus vehículos o luchan por un espacio en los vagones de un tren que parece no tener un rumbo totalmente definido y repetitivo, lugar X a lugar Y, después, del lugar Y al lugar X, recorriendo entre 5 o 10 kilómetros diariamente, para llegar a una silla en la que pasan 10 horas por cada 20. Resolviendo la vida de otros de la peor manera y dando soluciones ineficaces, para perpetuar la creencia artificial de la eficacia y el progreso.

Bukowski es un ejemplo raro, poco común, como el mismo lo dijo en algún momento, y que tomando en cuenta el número de personas que existen en el planeta, número representado con cantidad de nueve ceros a la derecha (sin punto decimal), reafirma la veracidad de sus aseveraciones. A través de él, otros podían sentir sus propios pensamientos no articulados en las historias y poemas que escribía. Escribía mientras fumaba un cigarrillo y bebía vino. Una manera ridícula de existir, dar coherencia a la locura o, mejor dicho, dar coherencia a algo que muy probablemente carece de naturalmente de sentido, es decir, el mal necesario (las mismas personas) para dar pie a la creatividad, al arte de describir un mundo lleno de miseria y pena, en el que se asume que lo único que se puede aceptar es en la felicidad de uno mismo, aunque sea sólo la proyección de nuestras propias mentiras, una verdad holográfica.

Pero si se recuerda EL CONGRESO DE FUTUROLOGíA de Lem, y si es el caso que usted no lo conozca, no cambiara mucho el hecho de que quiera o no saber de él. En el congreso de futurología donde las ratas danzan y diseccionan el cerebro humano, colocando el cable A en la ranura B, creando el enlace tipo beta para el neurotransmisor alfa, creando un puente ante lo percibido y lo comprendido. De ésta manera se coloca dentro de los ojos una visión holográfica del mundo. Grandes y luminosos edificios. Paredes de cristal. Persona sonrientes, y luminosas. Sí, un mundo maravilloso. Y que como Bukowski diría una mierda bien disfrazada. El cielo quemado. Un firmamento nublado, que hace que todo se vea sucio. Mientras crees que aquello es un hermoso jardín, donde una pareja se sienta a conversar, ríen y se dan muestras de afecto. Tú (o Él) mira una verdad superior en esa imagen, tu (o su) cerebro recorta y solidifican, y que, sin embargo, presientes el timo, dudas de esa verdad, pero ¿si la verdad altísima es otra treta de las ratas que danzan alrededor tuyo?

Creamos para sentirnos seguros de que la existencia que llevamos está determinada por una razón que de coherencia a nuestros obsesivos pensamientos de sentirnos únicos o, al menos, sin sentir esa horrible y pesada sensación de hambre de saber si somos algo. La arrogancia de mantenerse vivos en un mundo que se sabe no tiene la mínima contemplación hacia nosotros, es casi como la venganza contra un dios que se ha olvidado de nosotros y que nunca sentirá remordimientos al recordar que ha olvido algo que está latiendo en una caja oscura y cerrada ubicada en el fondo de un océano de vacío, oscura y sin calor.

Bukowski pudo ser un genio al entender que lo que el mundo necesitaba (¿necesita?) es tener esperanza describiendo la historia de tu vida, siendo ésta un fracaso, una miseria y que al final, antes de regresar a ser polvo, pronunciaste cinco palabras que le dieron aliento a otra persona o dejaste escrito la clave del éxito de otro o tomaste la decisión de hacer lo que el sentido humano natural dicta que hagamos, ser honestos. Una esperanza descrita en términos de la tristeza y la melancolía del mundo rodeado de sórdido y estéril. O posiblemente, desde otro punto de vista, pero mirando el mismo objeto, Bukowski, fue el vividor que sabía como usar las palabras que daba salida a esas impuros pensamientos que todos tienen y que deben excretar de algún modo.

Pero, ante el hecho de sentarse a escribir sobre un tipo del que sé poco y con el que nunca hable, es, en si mismo, un acto de locura, que refleja la inestabilidad emocional (espiritual o alimenticia) de una persona que sigue en la búsqueda de una coherencia. Me preguntó si Bukowski hubiera escrito sobre robots que sientan ser un fracaso o sufran de una gran cantidad de frustraciones, es decir, robots que se digan a sí mismo que no merecen vivir, que cada decisión que tomaron en el vida ha sido incorrecta y realmente estúpida.

Tomando la creencia de que ellos, los robots, desean creer que su vida podía llegar a ser más que una vida de 8 a 5. Que podían levantarse a cualquier hora del día y construir un Electrobardo, que creara los mejores poemas del mundo y quién lo escuchará podría aumentar, adquirir y renacer su fe en un futuro o presente. Pero ese robot, ese Roby, se levantaría un día, se vería al espejo, se ajustaría los ojos de manera manual, se acomodaría un circuito defectuoso, que apenas había sustituido el día de ayer con una pieza proveniente de China o Taiwan. Roby al verse en el espejo se preguntaría qué hace en ese cuarto mirándose como estúpido el rostro, que hace preguntándose sobre si su vida carece de sentido o por qué todo su vida llena de sueños eléctricos fueron más que una ilusión, una divergencia de los electrones o positrones o neutrinos que circulan desde un aditamento óptico hacia un procesador analítico, totalmente incapaz de procesar la información y dar una respuesta aceptable aunque no fuera óptima. Pero después de un momento, Roby se daría cuenta que tales pensamientos simplemente se pueden borrar y ser reemplazados por otro a conveniencia. Una acción totalmente estándar y adecuada para regresar a un estado no de felicidad sino inercial, para volver a sentir que sus sueños eléctricos son el deseo de una coherencia real y alcanzable.

El día 3 de octubre, Roby viaja por las vigas de acero, se dirige a una ubicación nueva para realizar el trabajo rudimentario de buscar esperanza en el basurero de la ciudad en el que habita. Me pregunto cómo Bukowski le habría contado a Roby, ¿con un cerebro positrónico analítico?, a través de su poesía el encanto de ver una horrible sendero de ideas viciadas. Cómo Bukowski le hubiera contado la sensación de despertar en un banco, en una calle transitada, después de beber mucho y ver cuerpos desnudos en un establecimiento con luces difusas generados por leds, donde un hombre intenta tomar a una mujer por la fuerza, sólo para satisfacer un deseo que dios le dejó.

Bukowski se pararía frente a mi y diría que pierdo una vida escribiendo cosas que nadie leerá, que a pesar de poder aumentar el tamaño de la fuente con que se imprimen los caracteres en la pantallas, no será lo suficientemente grande para que una persona pueda verla. Yo le dirá a él, no esperó que una persona lo lea, espero que Roby lo lea y sólo por él intento escribir relatos sobre cómo contar historias de infortunios y de la soledad para darle algo de emoción a eso lacónicos robots que andas sentados, parados, yendo de aquí, el planeta de cielos azules y nubes oscuras, hasta halla, al mundo donde sueñas que 6 billones de persona nunca existieron y que sentir la culpa de haberlos matado significa algo para ti, algo que no deseas olvidar y que estás dispuesto a soporto por el resto de una vida aceptable y no tan miserable.

Charles podría luego invitarme a beber vino con él, entre los dos estaríamos esperando a que el mundo se acabará tranquilamente. Sé que Charles es un maldito truhán, pero eso no importa, yo soy el maldito robot.




miércoles, 13 de septiembre de 2017

This world
Is going up in flames
And nobody
Wanna take the blame
Don’t tell me
How to live my life
When you
Never felt the pain

Oh, oh, oh
Come on babe
They don’t hear me cry
They don’t hear me try
They don’t hear me cry
For what I gonna do, yeah baby

I can’t turn my head away
Seeing all these things
The world
Is burning up in flames
And nobody
Wanna take the blame

You oh you
You oh you
Me oh me

They don’t hear me cry
They don’t hear me try
Don't stomp on that light

It’s killing me
Oh babe
Come on babe, get it right

Gotta be
A better world
Gotta make it baby
Gotta make it right

Ooh Yeah, yeah, yeah baby, aha aha, oh baby

viernes, 25 de agosto de 2017

square

Holograma

La entropía mide la falta o la cantidad de información que algún objeto puede poseer. Ayer, noté que recibí una notificación para mirar un video, éste era sobre los Agujeros Negros, al principio creí que no era tan relevante, por lo que me negué a verlo inmediatamente. Sin embargo, hoy sentí la sensación de que debía verlo. Al principio, se mencionaba aquellos aspectos cotidianas que comúnmente se mencionan sobre los agujeros negros, que tragan cualquier cosa cerca de ellos, que la gravedad es casi infinita en su interior, etc. Pero al continuar observándolo, comencé a escuchar cosas sobre la naturaleza de la información y cómo los Agujeros Negros son objetos que absorben información. Después de un momento, de otros segundos adelante, se hablaba de la idea de que la vida es un holograma, una proyección de información viva. Y es ahí donde encontré de nuevo el sentido de lo que creó. Philip lo mencionó, Philip está en lo correcto, ¿cómo lo concibió, si sólo se dedica a imaginar y tener paranoias?, Giordano Bruno tenía razón, la imaginación es el mejor forma de crear cosas, pero, ¿cómo funciona?, ¿cómo Philip pudo deducir esas conclusiones? La idea la entropía y la negentropía, la información con vida y la búsqueda del entendimiento de la realidad REAL. Philip describió a Sophia como la fuente de la información viva que busca la manera de preservarse y crecer, no me queda claro si en un sentido opuesto a la entropía, pero si en un sentido contrario a otras entendidas que quieren sustentar sus ideas entrópicas en la mente de los seres que se alimentan de la información viva. Nuestros recuerdos o la memoria universal, como las capaz de una cebolla, como Philip lo describía, son los elementos que constituyen la naturaleza del tiempo. Al escuchar acerca de estas mismas ideas en el video, crea en mí un sentimiento de que estoy siendo observado y que una u otras entidades tratan de comunicarse, intentan, tal vez como Philip lo dijo y le sucedió a él, decirme cómo salir del espacio holográfico para entrar en el mundo real.